El pasado 30 de abril, el Espacio de Memoria RI9 se llenó de aromas, charlas y encuentros en una jornada especial que reunió a una importante cantidad de personas que, desde distintos lugares, vienen sosteniendo y acompañando este espacio.
La excusa fue sencilla y potente a la vez: compartir un arroz con pollo en comunidad. Pero la noche fue mucho más que una comida. Fue un encuentro colectivo, que permitió conversar sobre el trabajo concretado y planificar nuevas acciones que se seguirán realizando a lo largo de todo este año.

El encuentro también sirvió para recibir el 1° de mayo, Día de las y los Trabajadores, en un clima de camaradería que puso en valor el compromiso cotidiano de quienes defienden la memoria como una tarea activa.
Además, se presentaron los equipamientos adquiridos gracias a las distintas acciones solidarias realizadas en los últimos meses: las campañas y ventas durante la vigilia del 24 de marzo, el ciclo de teatro Memoria Cautiva y el ciclo de cine.
Con ese esfuerzo colectivo, el espacio incorporó un moderno equipo de sonido, un proyector y nuevos elementos de iluminación, herramientas fundamentales para seguir fortaleciendo las actividades culturales y de memoria que allí se desarrollan.

Cada uno de estos logros tiene detrás un gesto: una colaboración, una presencia, una decisión de estar. Y eso fue, en definitiva, lo que se celebró esa noche.
Entre risas, brindis y conversaciones largas, el Espacio de Memoria RI9 volvió a demostrar que no es sólo un sitio histórico: es un lugar vivo, que se construye todos los días con la participación de su comunidad.





