La vigilia por la memoria realizada el pasado 23 de marzo en el Espacio de Memoria RI9 dejó una imagen potente y difícil de olvidar: una marea de jóvenes y familias que colmaron cada rincón del predio para sostener, entre todos, una noche cargada de arte, compromiso y memoria viva.
Tal como había sido anunciado en la previa, la jornada combinó cine, música y poesía en una propuesta abierta y colectiva que convocó a la comunidad correntina en la antesala de un nuevo 24 de marzo, a 50 años del golpe de Estado . Pero lo que ocurrió superó todas las expectativas.

Desde temprano, la sala principal se vio desbordada por el público, mientras que los patios, la muestra permanente y los distintos espacios del sitio fueron transitados de manera constante por quienes se acercaron a ser parte. La presencia juvenil fue uno de los rasgos más destacados de la noche: chicas y chicos que no vivieron aquellos años, pero que eligen hacerse cargo de la memoria como bandera.

El escenario fue también un territorio de generosidad. Artistas locales compartieron su música y su palabra de manera solidaria, poniendo su arte al servicio de una causa colectiva. A ellos, el agradecimiento profundo por haber construido, con cada intervención, un clima de encuentro y sensibilidad.

Uno de los momentos más intensos llegó a la medianoche. En ese instante, el tiempo pareció detenerse: las estrofas del Himno Nacional Argentino comenzaron a elevarse entre las voces, y luego, como un latido común, el grito atravesó la noche:
“30 mil compañeros desaparecidos”.
Y la respuesta, multiplicada, firme, inquebrantable:
“¡Presentes!”
Tres veces. Como un eco que no se apaga.

La jornada también contó con una cantina y la venta de remeras con consignas alusivas a la memoria. Lo recaudado será destinado a la mejora del Espacio de Memoria RI9, un sitio que hoy se sostiene con el esfuerzo colectivo ante el abandono en materia de mantenimiento y recursos por parte del gobierno nacional.

El predio —que funcionó como centro clandestino de detención durante la última dictadura— sigue siendo hoy un lugar clave para la construcción de memoria, verdad y justicia en la región .

La vigilia fue, en definitiva, mucho más que una actividad cultural: fue una demostración de que la memoria sigue convocando, que las nuevas generaciones toman la posta y que, incluso en tiempos difíciles, hay noches que se llenan de sentido cuando se comparten.






